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La D.O. Almansa fue fundada en 1966 y se extiende al este de la provincia de Albacete, abarcando ocho términos municipales y 7.600 hectáreas de viñedo. Actualmente la componen 750 viticultores y doce bodegas que, durante el año 2015, alcanzaron una producción de 62.553 HL y en torno al 80% de la producción se comercializó en el mercado internacional. Bodegas de larga tradición familiar y cooperativas de más reciente creación conviven y colaboran en el desarrollo de sus vinos y la imagen de calidad de la zona vitivinícola D.O. Almansa. En Almansa se sitúan Bodegas Piqueras con las diferentes variedades de sus vinos Castillo de Almansa y Valcanto; Bodegas Virgen de Belén con los vinos Mirador y Señorío de Almansa y Cañada de Belén; Hacienda "El Espino” con las diferentes variedades del vino 1707; Bodegas Atalaya con sus vinos Laya, Alaya Tierra y La Atalaya del Camino; Bodegas Almanseñas con sus vinos Adaras Reserva, la línea joven de Calizo y la línea Crianza de La Huella y Parcela; y Bodegas Matamangos con sus vinos Matamangos Mod y Calx. En Higueruela se ubican Bodegas Cano con las diferentes variedades de sus vinos Cañada del Soto y 1860 y Cooperativa Santa Quiteria de Higueruela con sus vinos Altitud y Tintoralba. Bodegas El Tanino con sus vinos 1752, está instalada en Hoya-Gonzalo. En Alpera se sitúa la Cooperativa Santa Cruz con sus vinos Santa Cruz de Alpera, Albarroble y Rupestre Alpera. Por último en Bonete está localizada Bodega Dehesa El Carrascal con las diferentes variedades de sus vinos Tudon´s y Dulcemar. Caracterizadas por una gran unión, estas bodegas se apoyan entre si, y consiguen cada año nuevos reconocimientos nacionales e internacionales por sus excelentes vinos y la calidad de las uvas. En la actualidad se centran en el cultivo de tres variedades de uva: la Garnacha Tintorera, excelente para dar estructura, ocupa el 60% de los viñedos; la Monastrell, como variedad autóctona, ocupa el 13% de la producción; y la uva Syrah, muy bien aclimatada al terreno, es excelente para vinos especiados....

Si retrocedemos en el tiempo y nos situamos en la Almansa del siglo XIX, una ciudad subdesarrollada que sobrevivía de la agricultura, la implantación de la actividad industrial marcó un antes y un después. La llegada del ferrocarril y su impacto en el comercio, la liberalización y la modernización agraria y el desarrollo tecnológico en la España del siglo, causaron el comienzo de la industrialización de la sociedad decimonónica almanseña. Varios fueron los sucesos claves que entraron en juego en la evolución del sector vinícola y los hábitos de consumo del vino durante alrededor de 150 años. Partiendo de la crisis de la filoxera francesa en la segunda mitad del XIX, se generaron grandes oportunidades en el sector del vino español, causando un boom vitivinícola a finales de siglo. En el período concreto de 1907 a 1939, la ciudad de Almansa se convirtió en enclave ferroviario, consolidándose como centro exportador de vinos con las ciudades de Tarragona, Valencia y Alicante. Tras un incremento de la demanda y la subida de los precios, proliferaron nuevas viñas y bodegas. La rentabilidad del sector empezó a ser notoria, generando un aumento en la población y el consumo. Estos cambios tuvieron una gran repercusión en la industria del vino y los alcoholes almanseños. Comenzaron las inversiones en la ciudad asentando nuevos modelos industriales de bodega, novedosos y modernos procesos de producción, así como personal cualificado que organizara una transformación socio-profesional del sector vinícola. El lagar para pisado de uva, la estrujadora despalilladora, las prensas de jaula y de tortas de esparto, el trasiego mecánico con bomba, la fermentación y almacenamiento en barro, la crianza en madera o los sistemas de destilación continúa en columna, fueron algunas de las nuevas técnicas de bodega que se introdujeron. Se pasó de un modelo artesanal y agrícola a un modelo industrial. Dejó de producirse vino para el consumo y la venta local hacia una nueva producción encaminada a la exportación de vinos comunes. Tras la autarquía de la posguerra, hubo una crisis que produjo un estancamiento del sector local en los años 40 y 50. El vino se comercializaba únicamente en el mercado nacional, se cerraron explotaciones creando depósitos de vinos y se abandonaron cultivos de vid. En los años 60 hubo una recuperación gracias a las mejoras que Mario Bonete implantó en Bodegas Piqueras, impulsando así la creación de la DO Almansa en 1966. La puesta en valor de la variedad Garnacha Tintorera, la implantación del embotellado y la ampliación de las instalaciones de la bodega, fueron el valor añadido que introdujeron a Bodegas Piqueras en la especialización de la exportación de vinos embotellados de calidad con la denominación Castillo de Almansa....